Mostrando entradas con la etiqueta Práctica 1. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Práctica 1. Mostrar todas las entradas

viernes, 22 de marzo de 2019

Herramientas digitales en mi práctica docente e investigadora


No podemos imaginar nuestro día a día sin todas las facilidades que nos brindan las nuevas tecnologías. Sin ir más lejos, el teléfono móvil se ha convertido en una extensión de nosotros mismos, en algo imprescindible. Las constantes actualizaciones tecnológicas determinan la realidad en la que vivimos y, por supuesto, el entorno educativo no se ha librado de la imperante adaptación a la era digital.

En esta entrada me dispongo a enumerar las diez herramientas digitales que más uso personalmente para cuestiones académicas. La lista está elaborada principalmente desde mi punto de vista como estudiante, ya que todavía me encuentro descubriendo la perspectiva didáctica de las mismas. No obstante, antes de comenzar debo revelar que mi relación con las tecnologías no es tan buena como me gustaría: en muchas ocasiones (más de las que estaría dispuesta a reconocer) no consigo controlarlas o entenderlas y desisto rápidamente, por lo que mi manejo es bastante básico.

Una vez dicho esto, allá van las diez herramientas digitales que uso con más frecuencia:


1) Google. Le debo el primer puesto de mi lista a este buscador de información, ya que soluciona diariamente todas mis dudas. Personalmente, se ha convertido en un aliado fundamental y, aunque hay que aprender a seleccionar la información que se obtiene en la red, por lo general podemos confiar en él.

2) Word. Aunque formo parte del cada vez más pequeño grupo que todavía toma apuntes en papel, recurro a este procesador de textos para la redacción de todos mis trabajos académicos y ahora también para la elaboración de materiales didácticos.

3) PowerPoint. Cuando se programan trabajos con su correspondiente exposición en clase nunca falta la pregunta “¿pero hay que hacer PowerPoint?”. Como alumnos no concebimos una exposición sin el apoyo de una presentación, por lo general diseñada con este programa, pero es que ahora, como (futuros) docentes, tampoco olvidamos el atractivo que estas pueden aportar a nuestra explicación.

4) Google drive. Hace escasamente un par de años descubrí esta herramienta, ideal para trabajar cómodamente con otros compañeros, puesto que permite trabajar en línea de manera conjunta. Además, te permite compartir documentos con tu grupo de trabajo. Estoy segura de que no la he explotado del todo, pero espero ir descubriendo nuevas competencias de esta herramienta. 

5) YouTube. ¿Quién no acude a esta plataforma a la hora de buscar materiales audiovisuales? En ella puedes encontrar de todo: desde canciones o fragmentos de películas, hasta vídeos educativos que nos pueden servir para completar nuestras explicaciones en el aula. Y también vídeos de animalillos que calmen la ansiedad de montar una unidad didáctica que sea innovadora, interesante, educativa, divertida, etc.

6) Spotify. Probablemente la herramienta que más utilizo de manera diaria, incluso más que Google. La tengo todo el día en funcionamiento. No pensé que fuese necesaria para el aula, puesto que consideraba que con YouTube bastaba, pero durante el periodo de prácticas comprendí que, para escuchar un par de canciones, era mucho más sencillo y rápido conectar el móvil a los altavoces y reproducirlas con esta aplicación. Por supuesto, podremos acudir a ella siempre y cuando lo visual sea prescindible.

7) Twitter. A través de esta aplicación me mantengo informada en todo momento. Además, esta asignatura me ha hecho adoptar una nueva perspectiva en cuanto a su uso en relación a la educación, por lo que he redescubierto la utilidad de esta red social: hasta ahora no era consciente de la cantidad de materiales y de buenas propuestas que se comparten en ella.

8) Whatsapp. A nivel personal, esta red social me permite estar en contacto con cualquiera en todo momento. De esta manera, gracias a ella también estoy en contacto con mis compañeros e incluso con algunos alumnos de clases particulares. Creo que actualmente es una aplicación esencial para todo el mundo.

9) Academia.edu / Dialnet. Ambos portales me han facilitado la búsqueda y recopilación de bibliografía a la hora de realizar un trabajo de investigación, por lo que quedan incluidos en esta lista.

10) Moodle. Durante mi etapa universitaria he tenido que usar esta plataforma inevitablemente, puesto que a través de ella los profesores se comunicaban e interaccionaban con nosotros, los alumnos, compartiendo sus materiales o permitiéndonos enviar nuestras tareas y trabajos.


En definitiva, espero ir ampliando mis básicos conocimientos digitales, ya que este tipo de herramientas nos presentan innumerables posibilidades de innovación didáctica además de las más evidentes facilidades en cuanto al ámbito personal se refiere.

martes, 19 de marzo de 2019

Herramientas digitales en mi práctica docente e investigadora


Tras realizar una lista previa de las herramientas digitales que más utilizo, me he dado cuenta  de que soy poco innovadora, quizás porque me he acomodado a aquellas aplicaciones que más controlo y uso desde años inmemorables. Estas son mis diez herramientas digitales más utilizadas:

1. Mr. Google

Sin lugar a dudas, Google es mi herramienta fetiche y primordial en mi labor como docente y estudiante. Sin él no sería lo mismo. Esta herramienta te permite consultar y ver cualquier cosa en el mundo digital.

2. Word

Atrás ha quedado la época de boli y papel para tomar apuntes o hacer trabajos, Word es el gran sustituto. Gracias a la rapidez, la limpieza y la instantaneidad, esta aplicación es mi mayor aliada. Pero no solo sirve para realizar trabajos o tomar apuntes, Word te ofrece un gran abanico de posibilidades para la creación de diferentes documentos desde invitaciones para cumpleaños hasta la creación de un curriculum vitae.

3. Power Point 

¿Qué sería la enseñanza sin el Power Point? Efectivamente, es la herramienta top de muchos profesores y alumnos. Gracias a esta aplicación, las presentaciones son más dinámicas e interesantes, por lo que es un gran apoyo visual para la realización de exposiciones o explicaciones. Eso sí, es necesario controlar y aplicar algunas reglas (textos no muy extensos, fondos claros, letras legibles y redondas, etc.), porque si no tenemos en cuentas ciertas directrices, el Power puede ser el soporífero más letal del siglo XXI.

4. Diccionarios en línea

A día de hoy, mi vida como filóloga y estudiante sería tan distinta sin los diccionarios en línea que mejor no pensarlo. La Real Academia ha hecho una maravillosa tarea informática con la creación de los diferentes diccionarios. Aunque es una pena que tan solo sea conocido el Diccionario de la Lengua Española (DLE), ya que la Academia posee otros diccionarios que son muy útiles. Aquí destaco mi mayor amigo el Diccionario Panhispánico de Dudas (mi DPD querido), que te ofrece información relevante para comprender y entender algunas dudas que puedes tener (el uso de comas, ¿la música o el músico?, los sufijos y un largo etc.). También podemos encontrar otros diccionarios como Diccionario de americanismo, el Diccionario del español jurídico… Así, la página de la Real Academia es un extraordinario baúl sin explorar.

5.  Facebook/Twitter

Las redes sociales bien usadas pueden ser valiosas fuentes de información. Si realmente no centráramos en un uso adecuado de las TIC, el mundo sería tan maravilloso… Pues sí, gracias a estas dos herramientas me mantengo informada constantemente de lo que ocurre en el mundo. Los medios de comunicación han sabido cómo manejar las redes sociales y gracias a ellos estamos las 24 horas del día enterados de todo lo que sucede en el mundo.

6. YouTube

¡Cómo no iba a estar en mi lista la plataforma del momento! No obstante, YouTube es un instrumento de doble filo, puede ser muy beneficioso o muy dañino; como siempre, el buen empleo de herramientas TIC. El uso de esta plataforma digital en el área de la educación es una herramienta eficaz e innovadora, ya que se pueden colgar o buscar las explicaciones de los contenidos dados en clase, además de tener otras utilidades.

7.  Google Drive/Dropbox

Con estas aplicaciones descubres un mundo donde te puedes conectar con tus compañeros para realizar trabajos a distancia sin la necesidad de quedar. Te facilita la realización de tareas y ayuda a mantener a salvo tus documentos en caso de avería en el portátil o de pérdida de estos.  

8.  Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

Esta página es tan valiosa como útil. Esta biblioteca española virtual es capaz de reunir obras hispánicas en internet, además, de ofrecer estudios y documentos relevantes para enriquecer tus investigaciones. La descubrí en mi primer año de carrera y me ha acompañado y ayudado todos estos últimos años. Sin lugar a dudas, una herramienta apropiada para la práctica docente e investigadora.

9. Juegos de idiomas (Duolingo, LearnMatch, Quiz your English…)

Las aplicaciones de juegos pueden ser un buen apoyo para el estudio de un idioma, como es en mi caso. El Duolingo, por ejemplo, te presenta una gran variedad de idiomas para poder estudiarlo de una manera amena y didáctica; es la combinación perfecta: juego + aprendizaje. Nunca pensaría que un juego pudiera servir como instrumento de estudio, pero sí y, además, es útil. Así que puede ser un gran apoyo como herramienta de aprendizaje. 

10. Spotify

Posiblemente, sea una de las aplicaciones que más utilice en mi vida personal. Spotify puede ser una buena herramienta educativa que acerque a los alumnos al mundo de la música relacionándola con la literatura e, incluso, con la lengua. Así lo llevé a cabo en mi periodo de prácticas, con la ayuda de esta aplicación, mis alumnos se divirtieron analizando frases de canciones muy conocidas, que posteriormente fueron escuchadas en el aula.


En definitiva, estas son mis diez herramientas digitales que más utilizo. Para nada son desconocidas ni muchos menos extrañas, son nuestro pan de cada día. Como he dicho más arriba, el buen uso de las TIC nos ofrece un amplio campo donde el alumnado puede aprender de manera más dinámica y divertida. Estamos en la era tecnológica y debemos saber cómo aprovecharnos de ella para realizar nuestra tarea docente y mejorar el proceso de enseñanza – aprendizaje.

lunes, 18 de marzo de 2019

Herramientas digitales en mi práctica docente e investigadora

Empiezo esta lista de herramientas digitales reconociendo que soy de esas personas que intentan poner un poco de resistencia al avance tecnológico, sobre todo, a nivel personal. Con una de las últimas actualizaciones del software, apareció dentro de los ajustes de mi móvil la pestaña “Tiempo de uso”, que me permite saber cuántas horas de mi día empleo o pierdo –no tengo claro cuál de los dos verbos se ajusta más a esta invasión (permitida) de mi intimidad– en las diferentes aplicaciones. Como era de esperar, los porcentajes que conozco al final del día me asustan y me demuestran que, a pesar de oponerme a ello, mi dependencia a estos aparatos tecnológicos, y todo lo que hay dentro de ellos, es mucho mayor de lo que me gustaría. 

No obstante, tengo que reconocer que la presencia de la tecnología en mi vida me ha facilitado mucho mi labor académica. De hecho, me cuesta imaginar cómo habría sido hacer un TFG, un TFM y muchos trabajos más, sin un ordenador y sin toda la inmediatez y la rapidez de buscar vía internet lo referido a información y bibliografía porque, prácticamente, ya era el modo natural de operar cuando yo empecé la carrera; o también a la hora de prepararme las clases que impartí durante las prácticas. 

Aquí van las diez herramientas digitales más usadas en mi práctica investigadora: 

1)  Word. Este procesador de textos lo utilizo para tomar apuntes o redactar trabajos académicos, por eso, recurro a él con mucha frecuencia y llevo tanto tiempo usándolo que ni me acuerdo de cuándo fue la primera vez. Sin embargo, disfruto mucho escribiendo a mano, de ahí que todos los escritos más personales salgan de la tinta de un bolígrafo. Incluso, a la hora de recoger información para un trabajo lo hago a mano, y en eso tengo que reconocer que pierdo mucho tiempo, pero me gusta. 

2)   YouTube. Dentro de mi vida personal, ocupa un lugar bastante importante y, además, es mi aliada a la hora de hacer un trabajo. Cuando tengo que buscar la concentración para redactar o buscar información, recurro asiduamente a varias listas de música para centrarme en lo que estoy trabajando. También me salva en situaciones de saturación y negación, pues, me pongo cualquier vídeo que me permita desconectar y retomar mi tarea cuanto antes (aunque a veces no ocurre así y acabo enlazando vídeos). Por otra parte, creo que es una herramienta muy útil de la que hacer uso como docente por la diversidad de contenido que hay en ella. Permite amenizar la explicación dentro del aula con ejemplos audiovisuales que enriquecen lo expuesto y que, seguramente, jueguen a favor del interés del alumnado.    

3)  Google. Todo lo que quieras saber sobre cualquier cosa a un solo clic. La presencia de este buscador de información en mi vida es fundamental, ya sea dentro del proceso de investigación o a nivel personal. No soy consciente desde cuándo lo uso, pero me ha servido tanto para buscar información para mis trabajos académicos, como para saber que si calientas una Torta del Casar en el horno o microondas arderás en el infierno, por ejemplo. 

4)  PowerPoint. El hecho de que me hayan obligado desde el instituto a acompañar mis exposiciones de una presentación ha terminado por hacerme dependiente de ellas. Cuando expongo estoy mucho más segura si tengo diapositivas en las que apoyarme. Asimismo, creo que es una herramienta muy útil para explicar en el aula ciertos contenidos de la materia, así que, sin duda, recurriré a ella, siempre y cuando las instalaciones del centro lo permitan. 

5)  Twitter. Esta red social se ha convertido en mi periódico personalizado. A partir de ella, puedo acceder a todo el contenido cultural, político y social que quiera (y a alguna que otra tontería, también). Asimismo, desde que hemos empezado con #INVTICUA19, me ha sorprendido ver la cantidad de docentes que comparten propuestas didácticas y experiencias en ella, y que me están resultando muy interesantes. 

6)   Diccionarios en línea. Si hay algo que no entiendo, e incluso a veces me molesta, es que algunas personas piensen que por ser filóloga tienes que saber el significado de todas las palabras que hay en el diccionario. Siempre que redacto un trabajo tengo abiertos el DRAE y el Wordreference para cualquier duda de significado de una palabra o para buscar sinónimos. Siempre. 

7)  Academia.edu / Biblioteca Virtual Cervantes / Dialnet. En mi práctica investigadora recurro con frecuencia a estos portales para encontrar información fiable sobre el trabajo en cuestión. Los tres me han sido muy útiles especialmente con el TFG y el TFM. 

8)   WhatsApp. Si esta lista de herramientas digitales estuviera centrada en el ámbito personal, esta aplicación de mensajería instantánea, sin duda, ocuparía el primer lugar por razones que no voy a exponer aquí porque no procede. Como lo que nos compete es a nivel académico, a través de ella consulto cualquier duda que pueda tener acerca de una entrega o de las clases con mis compañeros, así como enviar o recibir archivos o fotos de los apuntes y concretar todo lo relativo a los trabajos en grupo. 

9)  Netflix. En más de una ocasión, he podido encontrar en ella algún documental o película relacionado con algún trabajo de clase en esta plataforma que me ha servido de gran ayuda para abordarlo. Además, creo que a nivel docente ofrece una amplia lista de series, películas y documentales que forman parte de la vida de los adolescentes, a partir de los que trabajar aspectos de la asignatura de Lengua Castellana y Literatura en el aula. Así lo ha demostrado Cristian Olivé en su cuenta de twitter.

10)  Google Drive. Conocía esta herramienta desde hace tiempo, pero no la he empezado a usar para los trabajos en grupo hasta este curso académico. Resulta bastante útil y cómoda.  

¿Y mi práctica docente? Tengo que reconocer que dentro del aula aún no he podido recurrir al uso de ninguna herramienta digital, más que las utilizadas en la preparación de las clases. No obstante, estoy descubriendo muchas de ellas –más algunas de las que he mencionado anteriormente– que pueden ser interesantes para trabajar con el alumnado y que, con toda probabilidad, haga uso de ellas en un futuro si las instalaciones del centro lo permiten. En ese sentido, creo que como docentes debemos participar del avance tecnológico que nuestra sociedad está viviendo trasladándolo al aula para reforzar y enriquecer el proceso de enseñanza y aprendizaje, pero nunca debería sustituir nuestra labor. Estamos en un momento oportuno para transformar ese proceso y hacerlo más dinámico a través de estos recursos digitales –en su justa medida–, con el fin de que se adapte a un alumnado nativo digital. 

domingo, 10 de marzo de 2019

Enumeración de mis 10 herramientas digitales


A continuación, voy a exponer las 10 herramientas digitales que uso con más frecuencia:

1.  Word: este procesador de textos lo he colocado en la primera posición puesto que para mí es la herramienta más cómoda dentro del ámbito académico y es la que más uso. Esta herramienta me permite tomar apuntes de clase de manera más cómoda y rápida que si tuviera que tomar los apuntes a mano, además, evito los tachones y escribir con letra casi ilegible, ¡todo ventajas! Debido a que es un procesador de textos, también lo utilizo para redactar los trabajos para clase y el TFM.

2. Whatsapp: a través de esta aplicación de mensajería puedo contactar con amigos, familiares y compañeros de clase al instante. En mi práctica académica utilizo esta aplicación para consultar cualquier duda que me surja con mis compañeros, para hablar acerca de algo relacionado con las clases o planificar los trabajos que haya que realizar. Esta herramienta me parece muy completa ya que no solamente puedo comunicarme al instante, sino que también me permite enviar fotos o archivos.

3. Google: creo que es el buscador de Internet más utilizado para buscar cualquier información que se necesite, principalmente lo utilizo para encontrar información que me pueda servir para hacer un trabajo de clase. Para realizar las prácticas también me fue útil ya que pude buscar más información para llevar a cabo las clases que tuve que impartir.
 Además, para realizar una búsqueda más segura existe Google Académico, que está enfocado para buscar contenido científico-académico; es el que más utilizo para buscar información que me pueda servir para la realización de mi TFM o para los trabajos de clase.

4. PowerPoint: este programa está diseñado para hacer presentaciones. Lo utilizo cuando tengo que realizar una exposición oral de algún trabajo y también lo usé para realizar una presentación en el período de prácticas para explicar unos contenidos. Este programa permite que se puedan insertar imágenes o vídeo por lo se pueden hacer presentaciones bastante elaboradas y entretenidas.

5. Google Drive: conocí esta herramienta en la universidad y me pareció muy útil porque se pueden compartir archivos con diferentes personas y eso está genial para realizar trabajos en grupo. Permite que cada componente del grupo pueda modificar los documentos, incluso a la vez, además, cada uno puede ver quién ha modificado el documento. Lo que más destacaría de esta herramienta es que tiene un chat a través del cual los miembros se pueden comunicar a la vez que trabajan.

6. Academia.edu: es un portal creado para compartir artículos. Gracias a este portal puedo acceder a numerosos estudios que, en su mayoría, pertenecen a una institución académica acreditada, por lo tanto, es un portal bastante fiable.

7. Bibliotheca Augustana: es una biblioteca digital donde puedo encontrar numerosos textos literarios escritos en griego y latín de diferentes épocas; utilizar esta biblioteca me parece muy cómodo cuando quiero traducir los textos de algún escritor y no poseo el libro con el texto original. Además, el índice cuenta con una lista de autores ordenada de manera alfabética o por etapas cronológicas.

8. Youtube: esta herramienta es una de las que más uso, ya que con ella puedo escuchar música, ver vídeos, etc. En cambio, desde un punto de vista académico su uso es mucho menor, solamente la utilicé en las prácticas para buscar los vídeos que añadiría a mi presentación de Power Point y, de manera muy puntual, la uso para ver algún documental o vídeo que tenga que ver, por ejemplo, con la historia de Grecia y Roma.

9. Wikipedia: a pesar de ser una de las principales herramientas de consulta y de las que más he usado a lo largo de mi etapa de estudiante en la ESO e incluso Bachillerato, su uso ha ido disminuyendo progresivamente en la universidad, puesto que he podido conocer otras herramientas como Academia.edu o Google Académico que me parecen más fiables, por lo que siempre recurro a ellas para indagar y buscar información para clase. Ahora solamente uso Wikipedia si necesito hacer una consulta rápida de algo concreto.

10. Twitter: esta es la herramienta que menos he usado hasta el momento ya que creé una cuenta hace unos días. Hasta el momento mi percepción ha sido que es una herramienta bastante útil ya que puedo seguir diferentes cuentas sobre temas que me interesan, me permite estar conectada en los temas de actualidad y conocer la opinión de otras personas. Por lo tanto, de momento la experiencia ha sido positiva. 
Si volviera a enumerar las 10 herramientas TIC que más uso en un futuro, seguramente esta herramienta estaría en otra posición.

viernes, 8 de marzo de 2019

Herramientas digitales en mi práctica docente e investigadora

Hace ya varios años, recuerdo que una profesora de mi carrera cambió mi modo de percibir la realidad con unas simples palabras: «La escritura manual está muriendo». Y añadió, para aumento de mi sobrevenido estupor, que en no sé cuál país del norte de Europa (ya sabemos, aquellos que son top 1 indiscutible en la tarea de la educación) habían empezado a enseñar a los niños más pequeños a mecanografiar en detrimento de la danza del lapicero. Recibí esta noticia como un cubo de agua fría, y en unos instantes me di de bruces con una verdad que no había advertido llegar ni establecerse. ¿Cuánto tiempo llevas, María Luisa, sin escribir a mano? —me dije—. El año pasado hice un examen oficial de inglés mediante el ordenador, con su descuidado teclado y esos auriculares antiestornudos inoportunos. Sí, las herramientas digitales están aquí para quedarse. Y no me quejo, pese a la pérdida de romanticismo e imprimación que tal cosa implica.

Así pues, para esta primera práctica de la asignatura voy a confeccionar una lista con los 10 aparejos digitales más útiles que la tecnología me ofrece generosamente para el ejercicio y mejora de mi voluntad docente e investigadora:


1. Procesador de textos (Open Office para nosotros, los rebeldes)

Ya lo decía arriba, el más o menos torpe vals del lápiz se ha convertido con los años en un zapateo mecánico e impaciente. No odio los teclados, ¿de acuerdo? De hecho, el mío tiene no sé cuántos millones de colores disponibles que hipnotizan cuando activas su modo rotación de espectro, ese mismo que parece enjaular un arcoíris y que convierte tu habitación en un vaporoso club de alterne cuando apagas la lámpara. Y también tiene una almohadilla acolchada para que mis muñecas no se lastimen tecleando una soleá. Lo que quiero decir con todo esto es simple: el procesador de textos es demasiado necesario a día de hoy. Nos facilita tanto la tarea de crear textos (sus líneas no se doblan, su letra se entiende, su presentación es impecable, ¡hasta nos corrige los errores ortográficos!) que el no usarlo no encuentra perdón ni en el confesonario.



2. Youtube

En el siglo más audiovisual de los que llevamos hasta la fecha, no emplear la plataforma de vídeos más completa para enseñar y aprender sobre prácticamente cualquier cosa... Tendría que consultar la Ética nicomáquea para saber en qué círculo del infierno posicionar a estos individuos.



3. Catálogo bibliotecario en línea

Aunque las dos herramientas anteriores las llevo utilizando desde los últimos términos a los que alcanza mi memoria, el listado de fuentes disponibles que la web de mi universidad recogía en sus estanterías se fue haciendo cada vez más y más útil a medida que los cursos avanzaban. Saber con muy pocos clics si puedo acceder a los recursos que necesito y su localización me ahorra una considerable cantidad de tiempo.



4. Google

Si conozco las fuentes que debo o deseo emplear en mis proyectos, un vistazo al catálogo bibliotecario es suficiente. No obstante, cuando lo que preciso es información más general, ahí está Papá Google. Recuerdo que en mi niñez, todas las cosas que desconocía se las preguntaba a mi padre, quien siempre tenía una respuesta. Muchos años después, este motor de búsqueda es el que resuelve buena parte de mis dudas. Creo que a lo largo del día lo utilizo más de lo que me gustaría admitir. Tal vez es que tengo demasiadas dudas. ¿Es eso bueno?



5. Google Drive

Comencé a trabajar con este servicio de alojamiento de archivos el año pasado, sirviéndome concretamente de su opción de crear y modificar documentos en línea junto a más personas. Gracias a todas sus posibilidades, hacer un trabajo en grupo nunca ha sido más fácil: un procesador de textos ciertamente aceptable en el que varios individuos pueden solazar al mismo tiempo desde sus respectivos equipos mientras se comunican por chat. Es altamente probable que esta herramienta vaya cobrando más y más relevancia a media que se haga realidad mi función docente. Comodidad y eficacia en perfecta armonía marital.



6. Twitter

Unos lo llaman «tuiter», yo lo llamo «el periódico». ¿Cuánta información y conectividad puede ofrecernos un sistema de microblogging como este? Tanta como estemos dispuestos a buscar o a dejar de hacerlo. Porque ese pájaro azul nos trae noticias que pedimos y otras que no, y, lo que es peor, nos conmina a dar nuestra siempre valiosa opinión al respecto. Ya nos lo auguraba Charles Bukowski en 1992:

Hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí dentro, no voy
a permitir que nadie
te vea.

Hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero yo le echo whisky encima y me trago
el humo de los cigarrillos,
y las putas y los camareros
y los dependientes de ultramarinos
nunca se dan cuenta
de que está ahí dentro.

Hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí abajo, ¿es que quieres
montarme un lío?
¿es que quieres
mis obras?
¿es que quieres que se hundan las ventas de mis libros
en Europa?

Hay un pájaro azul en mi corazón
que quiere salir
pero soy demasiado listo, sólo lo dejo salir
a veces por la noche
cuando todo el mundo duerme.
Le digo ya sé que estás ahí,
no te pongas
triste.
Luego lo vuelvo a introducir,
y él canta un poquito
ahí dentro, no le he dejado
morir del todo
y dormimos juntos
así
con nuestro
pacto secreto
y es tan tierno como
para hacer llorar
a un hombre, pero yo no
lloro,
¿lloras tú?



7. Programa de presentación (presentaciones de OpenDocument, para los rebeldes)

Los fans de la capellanía colativa lo denominarán PowerPoint, o incluso Prezi, y jamás los compartirán con sus alumnos. Nunca entenderé el porqué, no me lo preguntéis. Pero si hay algo que sí entiendo es que los recursos educativos deben estar al alcance de todos, especialmente de aquellos que los necesitan (pista: los alumnos). Si creas un material didáctico y éste acaba más cerca de ti que de ellos, algo ha salido mal. ¿Conocéis a David Hockney? Alguien tan cercano como él al mundo de las imágenes siendo fotógrafo, dibujante y escenógrafo entre otras ocupaciones dijo una vez:

Lo que un artista docente intenta es acercar a la gente, porque la esencia del arte la educación es compartir. Uno no sería un artista docente si no quisiera compartir una experiencia o un pensamiento.

Me he permitido adaptar sus palabras a nuestro campo, y es que como docentes tenemos buena parte de artistas. No solo se trata de llenarse de valor para actuar delante de casi una treintena de adolescentes ya aburridos en sus butacas por el desalentador programa educativo y su escasa musicalidad, sino que también hacemos acopio de nuestros yermos conocimientos de diseño gráfico para crear coloridas presentaciones que sustiyan los mal borrados bostezos de tiza de cualquier pizarra tradicional.



8. Diccionarios en línea

Normativos, prácticos, enciclopédicos, bilingües, etimológicos, de sinónimos y antónimos... No sabría escribir sin mis diccionarios. Los diccionarios hacen a la expresión pobre lo que el maquillaje a un rostro inapetente. Conocer y saber consultar este tipo de obras es un lifehack que debemos legar a nuestros alumnos, porque la expresión va mucho más allá de las clases de lengua y literatura: sirve para construir pensamiento, y pocas cosas más hermosas que esa hay.



9. Plataformas gratuitas para la creación de cuestionarios de evaluación en línea (Kahoot!, Quizziz, etc.)

Recomiendo este tipo de recursos porque me han servido personalmente a la hora de prepararme para realizar exámenes de tipo test y, lo que es más importante, para autoevaluarme y saber en qué puntos de mi estudio debía incidir más para asentar los conocimientos. Además, son utilísimos en clases de idiomas por la dinámica competitiva que ofrecen enmarcándose a todo color, música y furor.



10.  El corazón

Sé que esto no es una herramienta digital, pero creo que es la que más sirve a la hora de preparar clases, investigar o hacer cualquier cosa. Es mi deseo aprovechar este espacio para advertir que tenemos mucho que agradecerle a la tecnología, pero es importante que no olvidemos lo que hay tras ella: personas y pasiones. Uno puede planificar una clase al milímetro y contar con cientos de recursos digitales 4k ultra HD que emplear, de acuerdo. Pero si aquello que muestran nuestras herramientas se queda en ellas y no trasciende, si no transmitimos nosotros mismos el entusiasmo por aquello que estamos compartiendo, no seremos más significativos que el ya olvidado anuncio de Youtube por el que ayer protestamos mentalmente que acabara ya para que empezara el vídeo que queríamos ver. 

Así, solo puedo decir que es probable que como profesores estemos, de hecho, en el mejor momento. Recursos ilimitados, ideas prometedoras, investigaciones, cambios de enfoque, novedosos aparatos y aplicaciones... Debemos abrirnos a las herramientas digitales y a su valiente empleo en el aula, por supuesto. Sin embargo, estos medios serán buenos siempre y cuando refuercen nuestras clases, no cuando nos sustituyan en ellas. Al fin y al cabo, el corazón es la mayor tecnología viva que poseemos para informar y comunicar nuestra pasión por la enseñanza.



jueves, 7 de marzo de 2019

Lista de herramientas digitales


Word: Es la herramienta a la que más recurro en el ámbito académico para la realización de tareas y trabajos, probablemente porque es de las primeras que empecé a usar cuando cayó en mis manos mi primer ordenador (aparte del Paint y del Buscaminas).

Powerpoint: Además de usarla para las presentaciones de trabajos en clase desde en el instituto hasta en la universidad, he utilizado esta herramienta como apoyo para mis clases del período de prácticas por las facilidades que ofrece a la hora de presentar contenidos de manera gráfica o con acompañamiento visual.

WhatsApp: Dejando a un lado el uso a nivel personal que hago de esta app, me ha sido muy útil para preparar clases particulares y crear los ejercicios que más tarde he llevado a clase con mis alumnos, para resolver sus dudas con más inmediatez y para enviarles tareas complementarias.

YouTube: Aunque es una aplicación a la que he recurrido pocas veces a nivel académico y solo una vez en el período de prácticas, es una de las TIC que, desde hace más o menos ocho años, más utilizo para aprender o investigar sobre diferentes temas que me gustan o que necesito conocer.

Google: En cuanto a buscadores web se refiere, Google es mi buscador de cabecera y lo utilizo para todo, para mis investigaciones académicas, profesionales y cotidianas.

GoogleDrive: Es una herramienta que he usado desde que comencé mi período universitario por los beneficios que ofrece a la hora de trabajar a distancias con diferentes personas o grupos de trabajo y almacenar documentos y contenido de diferentes materias.

Twitter: Mi cuenta personal de Twitter es, desde hace cuatro o cinco años, mi ventana a la actualidad social, política y cultural. Y el sitio donde me quejo mucho y despotrico del máster 😆.

Dialnet: Desde mi perfil investigador arqueológico, siempre recurro a la aplicación de Dialnet cuando necesito información concreta para mis investigaciones por la gran variedad de trabajos y artículos de otros colegas de la profesión que ofrece. Es una herramienta básica para consultar información de calidad y contrastar la propia.

Perseus: Desde mi perfil filológico y docente (selección y preparación de textos clásicos), esta herramienta es de las más útiles que se pueden encontrar en Internet por su gran colección de textos clásicos en sus lenguas originales y por las ediciones críticas de los mismos que ofrece, así como las variantes y las selecciones concretas de diferentes autores.

Prima Elementa: Es de los mejores diccionarios de latín en línea y al que más recurro cuando me asalta una duda o no conozco una palabra, porque abarca desde el latín clásico hasta el eclesiástico. Es una herramienta que siempre recomiendo a mis alumnos de Latín desde que me la descubrió una profesora durante la carrera.