viernes, 12 de abril de 2019

Mis 30 libros imprescindibles


Los 30 libros imprescindibles
que siempre querré tener en casa (y siempre estarán)

Aviso a navegantes de que esto no es una lista de una loca de la literatura (porque no lo soy, básicamente, prefiero la pizza con los bordes rellenos de queso), sino de una filóloga clásica -pero clásica, clásica- que además es una frikaza de los videojuegos y la fantasía en general. No esperéis encontrar grandes obras de grandes literatos de la joven España ni poemarios que curan amores (o los perjudican más, ya sabemos todos que el ser humano otra cosa no será, pero autodestructivo un rato, sí).

 

1.      Metamorphoseon, Publio Ovidio Nasón

2.      Carmina, Cayo Valerio Catulo (pronunciado Cármina, eh, no “Carmina y Revienta”)

3.      Aeneis, Publio Virgilio Marón

4.      Epistulae Heroidum, Publio Ovidio Nasón

5.      Ὀδύσσεια, Homero

6.      Hyrule Historia, Nintendo

7.      Zelda, detrás de la leyenda, Salva Fernández

8.      Arte y artefactos, Nintendo

9.      Μήδεια, Eurípides

10.  Oedipus, Lucio Anneo Séneca

11.  Ἀντιγόνη, Sófocles

12.  Comoediae, Tito Maccio Plauto

13.  Ἑκάβη, Eurípides

14.  Phaedra, Lucio Anneo Séneca

15.  Moralia, Plutarco

16.  Bucolicon, Publio Virgilio Marón

17.  Georgicon, Publio Virgilio Marón

18.  Metamorphoses, Apuleyo

19.  Θεογονία, Hesíodo

20.  Ab urbe condita, Tito Livio

21.  Satyricon, Cayo (Tito) Petronio Árbitro

22.  Tristia, Publio Ovidio Nasón

23.  Annales, Publio Cornelio Tácito

24.  Naturalis Historia, Cayo Plinio Segundo “el viejo”

25.  De rerum natura, Tito Lucrecio Caro

26.  Ἀνάβασις, Jenofonte

27.  Nueva Gramática Latina, Lisardo Rubio Fernández y Tomás González Rolán

28.  Sintaxis Latina, Eduard Valentí i Fiol

29.  Introducción al latín vulgar, Veikko Väännänen

30.  Diccionario Manual Griego Vox/ Diccionario Manual Latín Spes



martes, 9 de abril de 2019

NARRATIVAS ESCOLARES


La sesión que voy a explicar a continuación se llevó a cabo en la asignatura de español para extranjeros que pertenece al programa PASE (Programa de Acogida Sociolingüística para Escolares), esta asignatura se oferta debido a la gran cantidad de alumnado extranjero que hay en el instituto y que presenta problemas con el idioma.  

El objetivo fundamental que se persigue a través de estas clases es que los alumnos extranjeros mejoren su nivel de español y adquieran la capacidad de entender y expresarse tanto de forma oral como escrita en español para, de esa forma, poder entender a los profesores en las clases sin ningún problema y poder adaptarse con los alumnos y en el ambiente de clase. 

La sesión que voy a explicar a continuación fue llevada a cabo por mi tutora de prácticas donde yo simplemente participé como observadora.
En esta sesión, el objetivo que se busca en concreto es que los alumnos consigan adquirir vocabulario para poder comunicarse de manera correcta de forma oral y escrita.  

Para llevar a cabo este objetivo, mi tutora decidió hacer la actividad lo más dinámica posible aprovechando que el vocabulario que se iba a enseñar en esa clase era vocabulario referente a la comida. Así pues, la profesora mostró un vídeo que había encontrado en Youtube para que los alumnos pudieran ver el vocabulario que les estaba enseñando de forma visual, y, de ese modo, permitir asociar la palabra con la imagen.

El vídeo que mostró la profesora es el siguiente:


Después de proporcionarles el vocabulario, la profesora les propuso una actividad. La actividad consistía en que los alumnos debían colocarse por parejas y simular que iban a hacer la compra. Para hacer esta actividad, la profesora les proporcionó un catálogo de comida de un supermercado y los alumnos tenían que hacer una lista de la compra poniéndose de acuerdo en los ingredientes que tenían que elegir para hacer la comida que ellos hubieran elegido. Así, a través de esa actividad, los alumnos podían poner en práctica lo que habían aprendido.

La dificultad con la que se encontraron los alumnos era que el vocabulario no lo tenían interiorizado, y, especialmente, tenían problemas con el vocabulario relativo a la carne, como: carne de vacuno, chuletas de cerdo, etc. 

A menudo, era bastante complicado mostrar a los alumnos las diferencias en la carne o en otros alimentos debido a que ellos no dominan el idioma y a veces era difícil que entendieran el significado de las palabras, así pues, la explicación había que hacerla de manera simple o a través de imágenes. Además, algunos alumnos con un nivel un poco mayor de español sí seguían la clase de manera cómoda, pero los alumnos que tenían un nivel más bajo les costaba mucho realizar la actividad, ya que en clase se había proporcionado, a mi juicio, demasiado vocabulario y, a veces, demasiado complejo para el nivel de algunos alumnos. 

En general, me ha parecido una buena actividad para llevarla al aula, pero si tuviera que modificar esta actividad, les proporcionaría una serie de vocabulario con dibujos incluidos para que pudieran apreciar mejor cada comida. 
También creo que el vídeo que les mostró la profesora no era del todo claro, ya que muchas veces la chica que había grabado el vídeo no enseñaba el alimento, sino que se limitaba a señalarlo y a veces los alumnos no se enteraban de qué alimento era. 
Además, creo que hubiera sido más fácil si las palabras de cada alimento hubieran estado escritas, puesto que los alumnos podrían haber entendido mejor las palabra. 
Por lo tanto, yo propondría otro vídeo que creo que muestra la comida de forma más clara y sería más fácil y cómodo para el alumnado.
El vídeo que propongo es el siguiente:


En esta actividad se utilizó un ordenador con acceso a Internet y una pizarra digital para que los alumnos vieran el vídeo.

Me parece muy adecuado que en las sesiones de español para extranjeros se utilicen las TIC e imágenes, ya que, de esa manera, los alumnos pueden aprender el vocabulario a la misma vez que están percibiendo el objeto que están aprendiendo de manera visual, ya que les permite asociar mejor la palabra con el objeto.

viernes, 5 de abril de 2019

Narrativa (competencia cultural y artística)

Otra de las situaciones didácticas que presencié en mi periodo de prácticas ayudó al desarrollo de la competencia cultural y lecto-literaria de los alumnos. En este caso, la docente estaba presentado a los alumnos el Libro de Buen Amor. La actividad consistía fundamentalmente en la lectura de las fotocopias de fragmentos seleccionados de la obra en el horario de clase. Con ella, los alumnos leían en voz alta para después poner en común el tema del texto y expresar sus opiniones, y enlazarlos con la teoría que la profesora les había ofrecido previamente sobre el mester de clerecía, la propia obra, su controvertida temática y su autor. De esta manera, los contenidos literarios del currículo se trataban a la par que se trabajaba la comprensión lectora.

En mi observación, me di cuenta de que esta obra parecía ser muy del agrado de los alumnos. Pertenecían al bachillerato artístico del instituto y cada texto les arrancaba miles de carcajadas por su propio contenido y por la peculiar expresión del famoso arcipreste. De este modo, creo que la profesora escogió magníficamente los fragmentos, pues la diversión es una de las más gratas y eficientes puertas hacia el aprendizaje. Por otro lado, dada la sencillez de la actividad, los alumnos no encontraron mayor dificultad que alguna palabra que escapaba a sus reservas de vocabulario y que la profesora o las notas al pie de las fotocopias rápidamente subsanaron.

Creo que los contenidos de la actividad quedaron en cierta medida fijados en la mente de los alumnos porque, en las siguientes sesiones seguían comentando aquella en la que los consejos para galanes de Pitas Payas les llegaron en forma de animada melodía1. La canción causó una verdadera impresión en el aula, y todos acabaron cantándola al unísono leyendo la letra en sus fotocopias. Hasta una de las alumnas se apuntó el nombre del vídeo para acceder a él en casa, y otra expresó que quería descargarse aquella canción para su teléfono móvil.

Es probable que los alumnos no fueran completamente conscientes de los conceptos literarios que guardan esas estrofas, pero han visto aumentada su cultura literaria a través de una melodía que asociarán ya al nombre de Pitas Payas y, por ende, al Libro de Buen Amor. En este caso, debo decir que escasa propuesta de mejora se me ocurre: la simple reproducción de aquella canción desató un ánimo y alegría que despertó a los alumnos e hizo que me sorprendiera. Además, acompañados por el carisma y buen humor de la docente, sin duda compartieron un agradable momento, muchas veces necesario en el acostumbrado tedio de las clases ordinarias.

Cabe decir, finalmente, que sin ese vídeo musical aquel estado de ánimo tan positivo y aquella repentina energía no se hubieran dejado ver en el aula aquel día. Es probable que para presentar los contenidos del Libro de Buen Amor no sean estrictamente necesarias las TIC, pero la luz y la música que vi que aportaron en aquella ocasión me pareció de lo más inesperada y necesaria. Si llevamos a cabo un ejercicio de empatía con los alumnos, que pasan un considerable número de horas saltando de clase en clase con el impuesto objetivo de recibir una serie de contenidos en una para hacer lo mismo en la siguiente, no puede sino hacerse más que imprescindible marcar la diferencia, despertar los sentidos, y las TIC son unas excelentes aliadas para ello si se usan debidamente.


1 Interpretada por Paco Ibáñez.


lunes, 25 de marzo de 2019

La mirada del otro

La noche anterior había dormido poco. No tengo problemas para dormir, aún soy demasiado joven para eso. Simplemente me lo estaba pasando bien. La partida se había alargado algo más de la cuenta, como siempre. Y valía la pena tener sueño al día siguiente por pasar más horas con Álvaro y escuchar cómo se llenaban mis cascos con sus quejas e insultos hacia el resto del equipo, porque, todo sea dicho, parecía que estaban jugando con la pantalla apagada.

Una de las clases terminó y en el cambio de aula me habló sobre su último viaje al Salón Manga de Barcelona. Había estado ahorrando para ir y volver con varias maletas llenas de tomos de sus títulos favoritos. Le pregunté dónde pensaba almacenar todo eso y me dijo que su padre había encontrado no sé dónde más de dos pares de estanterías que montaría a lo largo del pasillo para tal fin. A falta de qué responderle, le sonreí. Charlamos algo más de tiempo, y finalmente apareció, al uso de un espectro encadenado, un profesor de guardia que nos invitó a entrar al aula y a dedicarnos a algo provechoso. Entonces, Álvaro me preguntó si había hecho la redacción. ¿Qué? ¿Qué redacción? Ah. ¿Y era para hoy? Miré al profesor, que se había puesto a conversar informalmente con algunos de mis compañeros. Miré a Álvaro, y a su cara de cómplice indiferencia. Miré la hora en mi teléfono, que se me antojó como la fortuita rama a la que uno se agarra cuando el río se lo lleva. Finalmente, miré mis manos: largas, blancas, con los nudillos secos. Debían escribir algo que convenciera a la profesora de Lengua de que su asignatura no me importaba menos de lo que lo hacía. Comenzó la cuenta atrás y salí de mi mismo para que entraran las palabras.

* * *

—Esto no lo has hecho tú —me vuelve a repetir.
Como la luna con la marea, aquello que me estaba diciendo debía de estar atirantando la incredulidad de mis ojos.
—Sí lo he hecho yo.
—Dime la verdad. Lo han hecho tus padres.

Me muestra el folio que le entregué hace un par de días como si fuera un aviso de las autoridades recriminándome que aparece mi cara en él. Sopeso mis opciones mientras la sorpresa y la impotencia me atan a la mesa y entorpecen mi pensamiento. ¿Cómo puedo explicarle a esta mujer que la redacción sí es mía, y que además, la había escrito en una hora de guardia anterior a su clase de aquel día? ¿Cómo hacerle entender que el valor que haya podido ver en ese despropósito de líneas no es más que una máscara que disimula la pereza y el desánimo que ella y sus métodos alimentan en mí?
Le doy la razón, aunque a regañadientes. La indiferencia alza mis hombros con pinzas furiosas y tomo una decisión que nunca he dejado de asolear: no volveré a dedicarte un tiempo que no valoras.
La profesora de Lengua, con su lustre citrino de rostro y sus malos deseos, pide otra redacción para la semana próxima. Aquella vez... bien podría haber firmado Internet mi hoja. Nada de lo que ahí había tenía algo que ver conmigo. Y no lo advirtió.

* * *

Álvaro ríe mientras gira la llave y me abre la puerta de su casa. Todavía le parece gracioso mi comportamiento desde aquella clase de Lengua, y aunque no espero que comprenda mi frustración por el filisteo de profesora que tenemos que padecer, agradezco su buen humor y su deseo de invitarme a ver las estanterías. Allí están, molestando más que decorando el estrecho pasillo de gotelé de su viejo apartamento. Están repletas de mangas, de arriba a abajo, conformando arcoíris de formas y colores dispares. Resultaba un poco abrumador, y solo traducir todos aquellos cómics japoneses al euro ya me inquietaba sobremanera. Álvaro no tenía mucho dinero, tampoco su padre. Y sin embargo, ahí estaban: ocho estanterías llenas, kilos y kilos de escenas y diálogos cosidos entre llamativas portadas con personajes ojigrandes y atractivas historias. Me recomendó algunas colecciones y me prestó los primeros tomos.

En su habitación, la pantalla del ordenador era la principal fuente de luz que combatía la penumbra azul de las tardes de marzo. Escuché los pasos de Álvaro ir a traer una silla que ofrecerme, y de pronto me apercibí en el centro del huracán congelado de las cosas de su cuarto. Aquí tenía más mangas, también cómics del estilo norteamericano. Algunos libros con títulos de videojuegos que conocía y que habíamos jugado juntos también se descubrían entre las lejas y el polvo. Tenía, al lado de una ristra desordenada de figuras cabezonas que representaban a los protagonistas de varias series que habíamos visto, algunos manuales para jugar al rol y cajas de juegos de mesa algo descuidadas. Sin embargo..., algo captó súbitamente mi atención. En una parte del escritorio que se afanaba en escapar de toda luz y atención, un libro, no demasiado grueso, yacía sepulcralmente. Lo agarré instintivamente, movido por una curiosidad inexplicable, y no me sorprendió notarlo frío y pegajoso. Llevaría ahí quién sabe cuánto tiempo, olvidado, privado de voz y de vida. Leí el título. Lo recordaba. Era una de esas lecturas obligatorias que nos habían mandado meses ha. Cuando lo abrí, comprendí que probablemente esa era la segunda vez que alguien lo había hecho. Álvaro lo habría hojeado el día que su padre se lo compró y poco después se convirtió en un guardapolvo.

Recordé a la profesora de Lengua y, nuevamente, miré a mi alrededor. ¿No leía, Álvaro? Las extravagantes estanterías de su pasillo, los diversos libros de su habitación, algunos incluso en inglés. El videojuego que esperaba en su pantalla, de esos que tienen más script que las miles de páginas de papel que hablan de un señor y sus anillos o de un hidalgo andante...

¿No leía, Álvaro? ¿De verdad?

Imagen de @Idril_alba


(Esta es mi entrada para la práctica 2 de la asignatura, en la que debemos ponernos en la piel de un estudiante de la ESO y reflexionar sobre su formación lectora y audiovisual. He querido hacerla narrativamente porque me parecía más ameno que listar una bibliografía. Habiendo escrito esto, me reafirmo en mi idea de que obligar a leer es lo más contraproducente que puede uno hacer para fomentar el gusto por la lectura. Seguramente, a mí me gusta jugar a videojuegos porque nadie, nunca, me ha obligado a hacerlo. Tal vez una cosa no se diferencie tanto de la otra, al fin y al cabo.)

viernes, 22 de marzo de 2019

Herramientas digitales en mi práctica docente e investigadora


No podemos imaginar nuestro día a día sin todas las facilidades que nos brindan las nuevas tecnologías. Sin ir más lejos, el teléfono móvil se ha convertido en una extensión de nosotros mismos, en algo imprescindible. Las constantes actualizaciones tecnológicas determinan la realidad en la que vivimos y, por supuesto, el entorno educativo no se ha librado de la imperante adaptación a la era digital.

En esta entrada me dispongo a enumerar las diez herramientas digitales que más uso personalmente para cuestiones académicas. La lista está elaborada principalmente desde mi punto de vista como estudiante, ya que todavía me encuentro descubriendo la perspectiva didáctica de las mismas. No obstante, antes de comenzar debo revelar que mi relación con las tecnologías no es tan buena como me gustaría: en muchas ocasiones (más de las que estaría dispuesta a reconocer) no consigo controlarlas o entenderlas y desisto rápidamente, por lo que mi manejo es bastante básico.

Una vez dicho esto, allá van las diez herramientas digitales que uso con más frecuencia:


1) Google. Le debo el primer puesto de mi lista a este buscador de información, ya que soluciona diariamente todas mis dudas. Personalmente, se ha convertido en un aliado fundamental y, aunque hay que aprender a seleccionar la información que se obtiene en la red, por lo general podemos confiar en él.

2) Word. Aunque formo parte del cada vez más pequeño grupo que todavía toma apuntes en papel, recurro a este procesador de textos para la redacción de todos mis trabajos académicos y ahora también para la elaboración de materiales didácticos.

3) PowerPoint. Cuando se programan trabajos con su correspondiente exposición en clase nunca falta la pregunta “¿pero hay que hacer PowerPoint?”. Como alumnos no concebimos una exposición sin el apoyo de una presentación, por lo general diseñada con este programa, pero es que ahora, como (futuros) docentes, tampoco olvidamos el atractivo que estas pueden aportar a nuestra explicación.

4) Google drive. Hace escasamente un par de años descubrí esta herramienta, ideal para trabajar cómodamente con otros compañeros, puesto que permite trabajar en línea de manera conjunta. Además, te permite compartir documentos con tu grupo de trabajo. Estoy segura de que no la he explotado del todo, pero espero ir descubriendo nuevas competencias de esta herramienta. 

5) YouTube. ¿Quién no acude a esta plataforma a la hora de buscar materiales audiovisuales? En ella puedes encontrar de todo: desde canciones o fragmentos de películas, hasta vídeos educativos que nos pueden servir para completar nuestras explicaciones en el aula. Y también vídeos de animalillos que calmen la ansiedad de montar una unidad didáctica que sea innovadora, interesante, educativa, divertida, etc.

6) Spotify. Probablemente la herramienta que más utilizo de manera diaria, incluso más que Google. La tengo todo el día en funcionamiento. No pensé que fuese necesaria para el aula, puesto que consideraba que con YouTube bastaba, pero durante el periodo de prácticas comprendí que, para escuchar un par de canciones, era mucho más sencillo y rápido conectar el móvil a los altavoces y reproducirlas con esta aplicación. Por supuesto, podremos acudir a ella siempre y cuando lo visual sea prescindible.

7) Twitter. A través de esta aplicación me mantengo informada en todo momento. Además, esta asignatura me ha hecho adoptar una nueva perspectiva en cuanto a su uso en relación a la educación, por lo que he redescubierto la utilidad de esta red social: hasta ahora no era consciente de la cantidad de materiales y de buenas propuestas que se comparten en ella.

8) Whatsapp. A nivel personal, esta red social me permite estar en contacto con cualquiera en todo momento. De esta manera, gracias a ella también estoy en contacto con mis compañeros e incluso con algunos alumnos de clases particulares. Creo que actualmente es una aplicación esencial para todo el mundo.

9) Academia.edu / Dialnet. Ambos portales me han facilitado la búsqueda y recopilación de bibliografía a la hora de realizar un trabajo de investigación, por lo que quedan incluidos en esta lista.

10) Moodle. Durante mi etapa universitaria he tenido que usar esta plataforma inevitablemente, puesto que a través de ella los profesores se comunicaban e interaccionaban con nosotros, los alumnos, compartiendo sus materiales o permitiéndonos enviar nuestras tareas y trabajos.


En definitiva, espero ir ampliando mis básicos conocimientos digitales, ya que este tipo de herramientas nos presentan innumerables posibilidades de innovación didáctica además de las más evidentes facilidades en cuanto al ámbito personal se refiere.

Práctica 2: La mirada del otro


Para realizar la siguiente autobiografía lectora voy a ponerme en el lugar de Lucía, una alumna del centro educativo donde realicé las prácticas.

Hola, me llamo Lucía, tengo 16 años y estoy cursando 4º de la ESO. 

Desde que era muy pequeña la lectura ha estado muy presente en mi vida ya que mis padres y mi hermana mayor se encargaban de leerme cuentos y fueron los que me sumergieron en el mundo de la lectura. Los cuentos que me leían eran entretenidos y siempre terminaban con un final feliz. Recuerdo de manera especial Los tres cerditos y Cenicienta.

Cuando comencé el colegio, me aficioné aún más a la lectura con el libro El dragón color frambuesa, un libro que me encantó que trataba de un dragón que tenía un color diferente a los demás y se trataba el tema de la aceptación de unos y otros sin importar cómo era su apariencia. No solo leía los libros del colegio, sino que también me encantaba leer los libros que tenía mi hermana mayor. Recuerdo que me prestaba libros, especialmente me acuerdo del libro de Chocolatoski que divertido es ser perro, este libro me encantó porque de pequeña quería tener un perro en casa y este libro fue perfecto para convencer a mis padres para que compraran uno.


En Secundaria he tenido que leer varios libros para la asignatura de Lengua Castellana y Literatura, pero me voy a centrar en analizar de manera breve las dos lecturas de este curso de 4º de la ESO.

Voy a comenzar por el libro que no recomiendo, se titula TQMC? Te quiero mucho, es el último libro que me leído y la verdad es que no me gustó nada ya que la historia era bastante inverosímil por la rapidez en la que ocurrían los acontecimientos, además, había saltos bastante grandes entre capítulos. En conclusión, no la recomiendo para nada.


Por el contrario, en este curso también he podido leer un libro que me ha marcado, se titula Del color de la leche, un libro que no me ha dejado para nada indiferente; la historia me ha parecido muy real, reconozco que al comenzar a leer me pareció raro que en el texto estuvieran todas las palabras escritos juntas, sin signos de puntuación, pero luego descubrí que tenía un motivo y el motivo es que la protagonista, que era la que contaba la historia, era analfabeta y estaba empezando a escribir. Pero a medida que la protagonista aprende ya se encuentran las palabras bien escritas, lo que facilita mucho la lectura. En el libro se narra la historia de una chica que vivió en Inglaterra en el siglo XIX donde tiene que sufrir penurias para salir adelante, pero eso me ha hecho darme cuenta de que la vida no es siempre de color de rosa y menos en aquella época; es una historia que atrapa debido a la intriga que se desarrolla en la obra y que incita a seguir leyendo para conocer el desenlace.


Después de haber hecho un repaso por los libros que más me han marcado, me gustaría finalizar esta autobiografía recordando el especial interés que tengo en leerme sagas de ciencia ficción: la primera que me leí fue la de Harry Potter, y, cuando la terminé, me leí la saga de Los Feos escrita por Scott Westerfeld, que es muy poco conocida al menos entre mis compañeros de clase y, ahora mismo, he comenzado el primer libro de la saga de Los juegos del hambre.

martes, 19 de marzo de 2019

Herramientas digitales en mi práctica docente e investigadora


Tras realizar una lista previa de las herramientas digitales que más utilizo, me he dado cuenta  de que soy poco innovadora, quizás porque me he acomodado a aquellas aplicaciones que más controlo y uso desde años inmemorables. Estas son mis diez herramientas digitales más utilizadas:

1. Mr. Google

Sin lugar a dudas, Google es mi herramienta fetiche y primordial en mi labor como docente y estudiante. Sin él no sería lo mismo. Esta herramienta te permite consultar y ver cualquier cosa en el mundo digital.

2. Word

Atrás ha quedado la época de boli y papel para tomar apuntes o hacer trabajos, Word es el gran sustituto. Gracias a la rapidez, la limpieza y la instantaneidad, esta aplicación es mi mayor aliada. Pero no solo sirve para realizar trabajos o tomar apuntes, Word te ofrece un gran abanico de posibilidades para la creación de diferentes documentos desde invitaciones para cumpleaños hasta la creación de un curriculum vitae.

3. Power Point 

¿Qué sería la enseñanza sin el Power Point? Efectivamente, es la herramienta top de muchos profesores y alumnos. Gracias a esta aplicación, las presentaciones son más dinámicas e interesantes, por lo que es un gran apoyo visual para la realización de exposiciones o explicaciones. Eso sí, es necesario controlar y aplicar algunas reglas (textos no muy extensos, fondos claros, letras legibles y redondas, etc.), porque si no tenemos en cuentas ciertas directrices, el Power puede ser el soporífero más letal del siglo XXI.

4. Diccionarios en línea

A día de hoy, mi vida como filóloga y estudiante sería tan distinta sin los diccionarios en línea que mejor no pensarlo. La Real Academia ha hecho una maravillosa tarea informática con la creación de los diferentes diccionarios. Aunque es una pena que tan solo sea conocido el Diccionario de la Lengua Española (DLE), ya que la Academia posee otros diccionarios que son muy útiles. Aquí destaco mi mayor amigo el Diccionario Panhispánico de Dudas (mi DPD querido), que te ofrece información relevante para comprender y entender algunas dudas que puedes tener (el uso de comas, ¿la música o el músico?, los sufijos y un largo etc.). También podemos encontrar otros diccionarios como Diccionario de americanismo, el Diccionario del español jurídico… Así, la página de la Real Academia es un extraordinario baúl sin explorar.

5.  Facebook/Twitter

Las redes sociales bien usadas pueden ser valiosas fuentes de información. Si realmente no centráramos en un uso adecuado de las TIC, el mundo sería tan maravilloso… Pues sí, gracias a estas dos herramientas me mantengo informada constantemente de lo que ocurre en el mundo. Los medios de comunicación han sabido cómo manejar las redes sociales y gracias a ellos estamos las 24 horas del día enterados de todo lo que sucede en el mundo.

6. YouTube

¡Cómo no iba a estar en mi lista la plataforma del momento! No obstante, YouTube es un instrumento de doble filo, puede ser muy beneficioso o muy dañino; como siempre, el buen empleo de herramientas TIC. El uso de esta plataforma digital en el área de la educación es una herramienta eficaz e innovadora, ya que se pueden colgar o buscar las explicaciones de los contenidos dados en clase, además de tener otras utilidades.

7.  Google Drive/Dropbox

Con estas aplicaciones descubres un mundo donde te puedes conectar con tus compañeros para realizar trabajos a distancia sin la necesidad de quedar. Te facilita la realización de tareas y ayuda a mantener a salvo tus documentos en caso de avería en el portátil o de pérdida de estos.  

8.  Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

Esta página es tan valiosa como útil. Esta biblioteca española virtual es capaz de reunir obras hispánicas en internet, además, de ofrecer estudios y documentos relevantes para enriquecer tus investigaciones. La descubrí en mi primer año de carrera y me ha acompañado y ayudado todos estos últimos años. Sin lugar a dudas, una herramienta apropiada para la práctica docente e investigadora.

9. Juegos de idiomas (Duolingo, LearnMatch, Quiz your English…)

Las aplicaciones de juegos pueden ser un buen apoyo para el estudio de un idioma, como es en mi caso. El Duolingo, por ejemplo, te presenta una gran variedad de idiomas para poder estudiarlo de una manera amena y didáctica; es la combinación perfecta: juego + aprendizaje. Nunca pensaría que un juego pudiera servir como instrumento de estudio, pero sí y, además, es útil. Así que puede ser un gran apoyo como herramienta de aprendizaje. 

10. Spotify

Posiblemente, sea una de las aplicaciones que más utilice en mi vida personal. Spotify puede ser una buena herramienta educativa que acerque a los alumnos al mundo de la música relacionándola con la literatura e, incluso, con la lengua. Así lo llevé a cabo en mi periodo de prácticas, con la ayuda de esta aplicación, mis alumnos se divirtieron analizando frases de canciones muy conocidas, que posteriormente fueron escuchadas en el aula.


En definitiva, estas son mis diez herramientas digitales que más utilizo. Para nada son desconocidas ni muchos menos extrañas, son nuestro pan de cada día. Como he dicho más arriba, el buen uso de las TIC nos ofrece un amplio campo donde el alumnado puede aprender de manera más dinámica y divertida. Estamos en la era tecnológica y debemos saber cómo aprovecharnos de ella para realizar nuestra tarea docente y mejorar el proceso de enseñanza – aprendizaje.